Un Viernes al mes, nuestro espacio se transforma en un santuario de calma y renovación a través de la práctica de Yoga Nidra.
Esta técnica milenaria, conocida como el «sueño yogui», nos invita a sumergirnos en un estado profundo de relajación consciente, donde el cuerpo descansa mientras la mente se libera del estrés y las tensiones acumuladas. Ofrece la oportunidad de experimentar una profunda relajación consciente que va más allá del simple descanso. Al llegar, los asistentes son recibidos en un ambiente cálido y acogedor, donde se les invita a dejar atrás las preocupaciones del día y sumergirse en un viaje interior guiado por una voz suave y reconfortante.
Durante la sesión de Yoga Nidra, los participantes se acomodan en cómodas colchonetas, cerrando los ojos y permitiendo que su cuerpo se relaje completamente. A medida que la guía los lleva a través de diferentes etapas de conciencia, desde la relajación física hasta la exploración emocional, cada persona tiene la oportunidad de soltar tensiones acumuladas y liberar bloqueos energéticos. Este proceso no solo promueve una sensación de paz profunda, sino que también facilita el acceso a estados más elevados de conciencia y autoconocimiento.
Uno de los aspectos más poderosos del Yoga Nidra es su capacidad para fomentar la introspección y la sanación emocional. A lo largo de la práctica, los participantes pueden explorar sus pensamientos y sentimientos sin juicio, permitiendo que surjan y se disuelvan en un espacio seguro. Muchos descubren que esta experiencia les ayuda a conectar con su esencia más profunda, promoviendo una mayor comprensión de sí mismos y una aceptación incondicional. La práctica regular puede ser transformadora, brindando herramientas para manejar el estrés y mejorar el bienestar general.
Al finalizar cada sesión, los asistentes emergen renovados y equilibrados, llevando consigo una sensación de calma que perdura mucho después de haber dejado el mat. Muchos comparten sus experiencias e insights durante un breve círculo al final, creando un sentido de comunidad y conexión entre todos los presentes. En nuestro espacio, Yoga Nidra no es solo una práctica mensual; es un ritual sagrado que nutre tanto el cuerpo como el alma, recordándonos la importancia de detenernos, respirar y volver a casa a nosotros mismos.